Mármoles
Onix Green Light
El ónix se formó a lo largo de miles de años en cuevas subterráneas, donde el agua rica en minerales fluía lentamente a través de rocas calcáreas. Con cada gota depositada, capas de calcita se iban acumulando, creando bandas naturales en tonos miel, ámbar, marfil y dorado.
Este proceso geológico, conocido como precipitación química, es lo que le otorga al ónix su apariencia translúcida y sus suaves patrones.
Hoy, cuando la luz atraviesa esta piedra, es como si revelara el susurro de una cueva antigua, una belleza que solo la naturaleza, con su arte paciente, es capaz de crear.
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